

Teo-Literatura
JESÚS:
LIBERTAD, AMOR, ÉTICA
Libertad
“[1] Aunque hable todas las lenguas humanas y angélicas, si no tengo amor, soy como una campana que resuena o un platillo estruendoso. [2] Aunque posea el don de profecía y conozca los misterios todos y la ciencia entera, aunque tenga una fe como para mover montañas, si no tengo amor, no soy nada. [3] Aunque reparta todos mis bienes y entregue mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, de nada me sirve” (1Cor 13, 1-3) (Universidad CESUMA, 2026, p. 16).
En la película Azul (Bleu) de Krzysztof Kieslowski que forma parte de la trilogía del autor Tres Colores, al final, cuando Julie (Juliette Binoche) se ha liberado de los obstáculos, sobre todo psicológicos y sociales, ingresa a la dimensión de la libertad liberadora, y cual río desbordado avanza vertiginosamente a las dimensiones cuatro y cinco, que se ven coronadas con el amor.
La trilogía de Kieslowski hace referencia a los colores de la bandera francesa cuyo significado es: Libertad (azul), Igualdad (blanco), Rojo (fraternidad). La primera cinta de la saga; Azul, termina con el nacimiento de una magna obra musical iniciada por el marido fallecido de Julie y terminada por ésta. En la realidad la obra es de Zbigniew Preisner, Song For The Unification Of Europe, y el compositor recurre para una de las partes climáticas de la pieza a la letanía sobre el amor (acto moral) de San Pablo, y que de verdad, conmueve el alma.
El tema de la película es la libertad, pero también es el amor, y hace sentido cuando uno reflexiona sobre ambos conceptos; están ligados. O quizá son uno mismo; indivisibles: el amor es libertad, la libertad es amor. El camino hacia la quinta dimensión de la libertad solo es posible andarlo teniendo como luz el amor; una luz que no solo ilumina, también motiva, contrarresta, oxigena, abraza, fortalece, regenera, equilibra, da esperanza.
Cada dimensión: la libertad seducida, la libertad liberada, la libertad liberadora, la libertad comprometida y la libertad re-ligada, son peldaños que representan el esfuerzo que se requiere para desligarnos de creencias que nos anquilosan.
¿No es el camino de Jesús el camino de la libertad?
INTELIGENCIA ESPIRITUAL
INTELIGENCIA ESPIRITUAL
No sabía del concepto de Inteligencia Espiritual hasta que empecé a cursar la maestría en Teología; había escuchado sobre diferentes tipos de inteligencia y en los últimos años, los primeros del siglo XXI, sobre todo de 2: la Inteligencia Emocional y la polémica Inteligencia Artificial; que en las recientes lecturas que he estado haciendo al respecto de lo que es la inteligencia, sumado a la idea que ya tenía del significado de ésta, no llamaría a lo hecho por una computadora siquiera inteligencia; le pondría otro nombre.
Al enterarme de que existía la Inteligencia Espiritual, de inmediato me interesó el saber más de ésta. ¿De verdad se puede ser inteligente espiritualmente? ¿Primero desarrollo mi espíritu y luego ello me llevará a un nivel de inteligencia mayor? ¿Si le sumo a mi inteligencia entonces creceré en espíritu?
Siempre me he sentido diferente (solo en mi interior); distinto; de otra orden; de otra dimensión. Un foráneo en la tierra. Y es porque no comprendo al ser humano, ni su pensamiento ni su moral ni su conducta.
La razón por la que estoy estudiando Teología es por mi absoluto sentir de Dios. Para mí no se trata de una creencia, es una realidad, y quisiera saber más de él y su manifestación como fenómeno social para comprenderme mejor a mí y al otro; para delimitar de forma más estrecha, enjuta, al ser humano; a la sociedad.
Y entonces aparece esta inteligencia como recurso y al instante nació en mí la necesidad de cultivarla; de trabajar en ella.
Adelante hablaré, en este texto u otros, sobre mis derroteros y deseos que son referentes para mi estudio de la Teología y para el desarrollo de mi Inteligencia Espiritual, mas en este texto se reflexionará sobre la inteligencia, y puntualmente sobre la espiritual y los recursos para cultivarla.
Soy escritor, y no entiendo el arte separado del deseo de transformar la realidad; no entiendo al artista que desde su trinchera no es activista. No comulgo con la idea de muchos hacedores que alejan el arte de la política; están vinculados. Si no sirve de nada lo que produzco, para qué lo hago.
Espero que este conocimiento y entrenamiento en el desarrollo de la Inteligencia Espiritual me otorgue habilidades para intentar, primero descifrarme –desde y con Dios- a mí, luego al ser humano individual y social, para finalmente -desde y con Dios- aportar algo que ayude a la humanidad a retomar el camino correcto.
Se necesita un nuevo “Renacimiento”.
No sabía del concepto de Inteligencia Espiritual hasta que empecé a cursar la maestría en Teología; había escuchado sobre diferentes tipos de inteligencia y en los últimos años, los primeros del siglo XXI, sobre todo de 2: la Inteligencia Emocional y la polémica Inteligencia Artificial; que en las recientes lecturas que he estado haciendo al respecto de lo que es la inteligencia, sumado a la idea que ya tenía del significado de ésta, no llamaría a lo hecho por una computadora siquiera inteligencia; le pondría otro nombre.
Al enterarme de que existía la Inteligencia Espiritual, de inmediato me interesó el saber más de ésta. ¿De verdad se puede ser inteligente espiritualmente? ¿Primero desarrollo mi espíritu y luego ello me llevará a un nivel de inteligencia mayor? ¿Si le sumo a mi inteligencia entonces creceré en espíritu?
Siempre me he sentido diferente (solo en mi interior); distinto; de otra orden; de otra dimensión. Un foráneo en la tierra. Y es porque no comprendo al ser humano, ni su pensamiento ni su moral ni su conducta.
La razón por la que estoy estudiando Teología es por mi absoluto sentir de Dios. Para mí no se trata de una creencia, es una realidad, y quisiera saber más de él y su manifestación como fenómeno social para comprenderme mejor a mí y al otro; para delimitar de forma más estrecha, enjuta, al ser humano; a la sociedad.
Y entonces aparece esta inteligencia como recurso y al instante nació en mí la necesidad de cultivarla; de trabajar en ella.
Adelante hablaré, en este texto u otros, sobre mis derroteros y deseos que son referentes para mi estudio de la Teología y para el desarrollo de mi Inteligencia Espiritual, mas en este texto se reflexionará sobre la inteligencia, y puntualmente sobre la espiritual y los recursos para cultivarla.
Soy escritor, y no entiendo el arte separado del deseo de transformar la realidad; no entiendo al artista que desde su trinchera no es activista. No comulgo con la idea de muchos hacedores que alejan el arte de la política; están vinculados. Si no sirve de nada lo que produzco, para qué lo hago.
Espero que este conocimiento y entrenamiento en el desarrollo de la Inteligencia Espiritual me otorgue habilidades para intentar, primero descifrarme –desde y con Dios- a mí, luego al ser humano individual y social, para finalmente -desde y con Dios- aportar algo que ayude a la humanidad a retomar el camino correcto.
Se necesita un nuevo “Renacimiento”.
La Casilla Ahumada


Ser infinito
